El diseño cada vez es más cosas. Cada vez es más una práctica intelectual, crítica y estratégica. Cada vez se pregunta más por su impacto, por su contexto y por las implicaciones de lo que comunica.
Para mí, el diseño es cada vez menos un mero ejercicio estético y más un ejercicio consciente. Cada vez es más una herramienta útil para pensar, investigar y posicionarse: en diálogo con las ciencias sociales, la cultura y las realidades que nos rodean.
Intento construir mi práctica desde ahí, entendiendo el diseño como un espacio donde reflexión y materialización van de la mano.